Cuando la indagatoria imita al ajedrez

 

La indagatoria, como diría Nietzsche es un encuentro del Caminante con su sombra... un encuentro con el camino andado y desandado... una cita con la memoria y la desmemoria, con la palabra precisa, el Derecho a la defensa material, y el Derecho a guardar silencio.

 

Quien indaga, al mover el primer peón a cuatro dama o cuatro Rey, apertura las conductas jurídicamente relevantes a través de la primera pregunta, y al indagado por Derecho y turno le corresponde definir si en su defensa responderá con una apertura abierta o cerrada...

 

Tal cual, como ocurre en el arte del ajedrez, después de las generales de ley, las primeras preguntas de la indagatoria se orientan a controlar el centro del tablero de la indagación, y frente a cada pregunta el indagado deberá responder con respuestas relevantes, toda vez que, si se responde de forma huidiza, de entrada, quien indaga podrá advertir que en lugar de contestar, lo único que hace es abrir flancos como si estuviera jugando a las escondidas.

 

Cuando el indagado juega a las escondidas con sus respuestas, lo que se descubre es la ausencia de preparación para la partida de ajedrez, y lo que revela es la ausencia de táctica y estrategia defensiva.

 

El indagado si así lo dicta su estado de ánimo puede jugar a las escondidas o contestar con palabras que no corresponden a la pregunta, pero eso no conduce a nada, o mejor, tan solo conduce a dejar las conductas jurídicamente relevantes, materia de las preguntas, sin ninguna confrontación directa ni indirecta.

 

En la indagatoria una sola palabra lanzada como ataque demoledor a una pregunta relevante bastará para que el indagado comience a timonear su velero con seguridad y a navegar en la calma, pero, a su vez, una sola palabra o torrente de respuestas evasivas o contradictorias, podrán servir para que, como aprendiz de ajedrecista sin táctica ni estrategia, se enrede y ahogue en el océano de su narrativa.

 

En la indagatoria en la fase de apertura, fase intermedia y fase final, la estrategia defensiva se desarrolla con la táctica de la palabra concreta, pues es sólo a través de la palabra precisa como se niega, enfrenta, neutraliza o desequilibra la clavada de los alfiles indiciarios que muestran, revelan, reflejan o evidencian en todo o en parte, la modalidad de —autoría— o modalidad de —participación— en la conducta o conductas ilícitas de que tratan las preguntas, las cuales en su unidad y conjunto constituyen la teoría del delito aplicada al caso, motivo por el cual se llama a indagatoria.  

 

La indagatoria no es un tobogán de emociones y sentimientos, sin medida, como los que se vivencian en cascada en los estadios de angustia y desespero cuando el alma sufre y el cuerpo se queja...

 

En la indagatoria, la estrategia defensiva se desarrolla con la táctica de la respuesta concreta, toda vez que es sólo a través de la palabra, de los actos del habla entendidos como argumento con virtudes epistémicas como se niega, enfrenta, neutraliza, desequilibra, destruye o pulveriza las hipótesis del dominio del hecho en la autoría material, del dominio de la voluntad del otro en la autoría mediata, del codominio funcional del hecho y los actos mancomunados de ejecución de la coautoría, complicidad, determinador o interviniente en la conducta o conductas ilícitas de que tratan las preguntas que se formulan al indagado, las cuales en su unidad y conjunto constituyen la teoría del caso, motivo por el cual se llama a indagatoria.  


La citación a indagatoria no es una simple cita en la esquina de una calle sin nombre…

 

Tampoco, es una cita intrascendente, toda vez que como presupuesto de procedencia— deben existir fundamentos probatorios con los cuales se pueda construir una hipótesis de autoría o participación presuntamente responsable en una o varias conductas punibles, según el caso.

 

En la diligencia de indagatoria las preguntas se deben formular de manera clara, precisa y sin confusiones, derivadas de las conductas jurídicamente relevantes y los componentes probatorios que apunten a lo sustancial penal objeto de indagación, los cuales dicen relación con la conducta o conductas punibles por las cuales se hace la citación.


Esa diligencia, no es escenario para el bombardeo de preguntas accesorias o irrelevantes, ni para el libre discurso de las respuestas impertinentes, inconducentes o inútiles.

 

Tampoco, es escenario para conjeturas ni adivinanzas, sino un encuentro de preguntas y respuestas concretas, cuya hoja de ruta se orienta hacia el esclarecimiento, verificación o exclusión de las hipótesis de autoría o participación presuntamente responsable que se plantean al caso concreto de que se trate.


En ocasiones, puede ocurrir que se haga una citación a indagatoria sin fundamentos, lo cual se advierte cuando la ausencia de antecedentes o circunstancias conducen al indagador a formular un abanico de preguntas sin brújula, mediante las cuales lo que se dibuja en el tablero de la indagación es un laberinto en donde el indagador abandona el centro de la indagación, se pierde en la fase intermedia y en la fase final de las preguntas, y a veces no sabe porque mueve los alfiles, caballos o torres, ni tiene idea por donde atacar, si por el flanco de la dama o por el flanco del rey de la presunción de inocencia que deja incólume cada vez que mueve las fichas de las preguntas sin ruta.

 

No se debe perder de vista que, que una citación a indagatoria con fundamentos, en su esencia, por principio, traduce indicios de presunta responsabilidad penal construidos con los medios de prueba allegados a la actuación.


Pero, también, es dable recordar que una citación a indagatoria sin fundamentos o soportes materiales no dejará de ser un escenario de preguntas conjeturales, y desde luego un acto contrario a la ley, cercano a la prevaricación.


A través de las preguntas, es dable percibir si la citación fue motivada por conjeturas, de manera ligera o sin soportes materiales, o en su contrario, si se dio con fundamento en indicios de presunta responsabilidad penal, los que nunca podrán traducirse en indicios de responsabilidad objetiva, toda vez que ésta se halla proscrita como principio rector en la ley penal colombiana.


Cuando la indagatoria imita al ajedrez, cada movimiento de las blancas de quien indaga, gira alrededor de las conductas que originaron la vinculación del indagado al proceso, y los movimientos del indagado con sus respuestas giran alrededor de la presentización de su ausencia de vinculación con las conductas por las cuales fue vinculado al proceso, por ausencia de adecuación típica de su conducta, atenuación, causales de justificación o exculpación. 

 

Cuando la indagatoria imita al ajedrez, se entiende que no es una cita para digresiones, vaguedades, divagaciones ni rodeos...


La indagatoria no es una entrevista cualquiera en donde no importa si el reloj marca o no las horas sin tiempo...


Eso, no es una indagatoria...

 

Sencillo, demasiado sencillo, esa diligencia no es un pretexto para preguntarle al indagado sólo por el número de la cédula o por la dirección de la residencia en donde vive, sueña, agoniza o muere...


Cuando la indagatoria imita al ajedrez, las respuestas defensivas constituyen una dialéctica donde concurren relatos que apuntan a contrarrestar, desequilibrar o destruir los alfiles y caballos indiciarios que se derivan de las preguntas formuladas al indagado.


En la diligencia de indagatoria en su fase de apertura, fase intermedia y fase final, por principio, camina una teoría del caso, camina la teoría del delito aplicada al caso concreto de indagación, lo cual se presentiza poniendo en conocimiento la imputación jurídica provisional de que se trate, y quien responde, en el fluir de la pregunta y en el fluir de instantes a través de los ¿Por qué me formulan esa pregunta? con rapidez deberá responder con claridad y precisión... evitando rodeos y evasivas intrascendentes.

 

Esa diligencia, no es escenario para conjeturas adivinanzas ni para brincar los cercos y alambradas, sino un encuentro de preguntas y respuestas concretas, cuya hoja de ruta se orienta hacia el esclarecimiento, verificación, justificación o exclusión de las hipótesis de autoría o participación presuntamente responsables que se plantean según sea la teoría del caso.


La citación a indagatoria, en algunos traduce un encuentro que propicia la justificación sustancial penal de las manos limpias... la tranquilidad del camino andado en armonía...

En otros, produce reacciones de tensión, inquietudes, y nerviosismo moderado...

Y, en otros, produce desequilibrio emocional, nerviosismo extremo, y en las semanas previas y posteriores a la indagatoria se les nota la fatiga, como si el día, las horas y las noches hubieran convertido su ahora en una indagatoria inconclusa...


No se debe olvidar que una citación a indagatoria con fundamentos, en su esencia, por principio, traduce indicios de presunta responsabilidad penal construidos con los medios de prueba allegados.

Pero, también, es dable recordar que una citación a indagatoria sin fundamentos o soportes materiales no dejará de ser un escenario de preguntas conjeturales...


La indagatoria, su realidad y simbolismo, entendida como teoría del caso o mejor como teoría del delito aplicable al caso materia de interrogantes, no es una simple pregunta ni dos ni tres ni cuatro para un examen de curso o examen preparatorio, el cual se puede ganar o perder con la opción de repetir. 


Por el contrario, de las respuestas que como argumento con virtudes epistémicas (concretas o evasivas) que ofrezca el indagado, lo que se pone en definición es su libertad o privación de la misma.


En las respuestas de la indagatoria no bastan afirmaciones o negaciones desnudas, toda vez que, entre afirmar o negar y, justificar con soportes, premisas y acreditaciones probatorias, existen diferencias. 

 

En ese horizonte, lo ideal es que cada respuesta se proyecte como controversia pertinente a la pregunta formulada, como argumento con virtudes epistémicas, con la potencia de justificar la respuesta de afirmación, negación o explicación.


Las preguntas de la indagatoria, a veces, producen tranquilidad en el ánimo del indagado y, ello ocurre cuando tiene claridad y seguridad frente a la respuesta, pero en otras ocasiones producen efectos de silencio fúnebre, de sudoración y tartamudeos con alguna tembladera en los labios, pómulos y mandíbulas, y ello sucede cuando el indagado no tiene seguridad, cuando asalta la incertidumbre acerca de la respuesta, frente a la cual podrá optar por responderla o guardar silencio.

 

En la indagatoria, el indagado tiene Derecho a guardar silencio, y tiene Derecho de hacer consignar en el acta todos los aspectos que considere pertinentes para su defensa o para la explicación de los hechos, lo cual traduce, insístase, que las respuestas deben girar alrededor de lo pertinente…

 

En la indagatoria, tal cual, como ocurre en el ajedrez, cada partida y cada movimiento posee un carácter nuevo, y entre cada pregunta y respuesta es dable experimentar la sensación de vivir nuevas vidas…

 

La indagatoria no es una cita en una cafetería en donde se habla y opina de lo que se conoce y desconoce, o incluso de lo que algún día se conocerá...


En la indagatoria, como en el ajedrez, en cada pregunta y en cada respuesta se puede considerar las jugadas como el reflejo del alma de los jugadores, al punto que los errores que se cometen tienen origen en el pensamiento y en las emociones, pues son los temores y las esperanzas los que parecen influir en la elección de cada jugada.

La indagatoria no es una entrevista cualquiera en donde no importa si el reloj marca o no las horas sin tiempo...


Eso, no es una indagatoria...

 

En la indagatoria, como en el ajedrez, las preguntas y respuestas son una manifestación externa de quien es Usted en un momento dado, lo cual traduce que los diferentes tipos de personalidad se hallan más inclinados a ciertos tipos de errores en el tablero de la indagación.

 

Cuando la indagatoria imita al ajedrez, la mejor sugerencia que se le puede transmitir al indagado es que prepare la Defensa material como si fuera a jugar la final del campeonato mundial de ajedrez.

 

Tal cual como ocurre en el ajedrez, en donde es dable tomarse en serio la idea de "hablar con las piezas" para preguntarles acerca de lo que ellas opinan acerca de cómo actuar o proceder en la partida, en la indagatoria también cabe sugerirle al indagado que le pregunte a las palabras acerca de lo que ellas opinan acerca de cómo responder o callar.


En efecto, aunque parezca extraño las piezas en el ajedrez, como las palabras en la indagatoria, poseen alma y deseos albergados en el subconsciente que solo el jugador de ajedrez y el indagado, en su ahora y momentos, pueden entender.

 

En el ajedrez, al final de la partida los peones y el rey regresan al mismo cajón...


Pero, al finalizar la indagatoria no ocurre lo mismo, pues los peones, alfiles, torres y caballos del indagador no regresan al mismo cajón..., por el contrario, en ocasiones se depositan en el cajón de la imposición de medida de aseguramiento privativa de la libertad, y en otras, en el cajón en donde se abstiene de imponer la privación de libertad intramural

En eventos, al final de la indagatoria, el rey de la presunción de inocencia regresa a la calidez del hogar en donde lo esperan con abrazos...para celebrar el triunfo de la inocencia

Pero en otros eventos, dolorosos, al definirse la situación jurídica, puede ocurrir que al rey de la presunción de inocencia, lo terminen enviando a un cajón indescriptible...


Sencillo, demasiado sencillo, las respuestas de la indagatoria constituyen una dialéctica en donde concurren relatos y narrativas defensivas que como actos del habla argumentativos apuntan a contrarrestar, desequilibrar o destruir la teoría del caso que se deriva de las preguntas formuladas al indagado.


En la diligencia de indagatoria, por principio, camina la teoría del caso, y quien responde, en el fluir de instantes, deberá identificar cuál es la teoría del caso en la que lo pretenden involucrar o en la que se halla involucrado, y deberá responder con claridad y precisión... evitando rodeos y evasivas intrascendentes.

 

Sencillo, demasiado sencillo, quien ha sido citado a indagatoria, tiene el derecho a designar un Defensor en el cometido de que lo asesore en el camino de la palabra hacia adelante... sin olvidar el camino de las acciones u omisiones, sin olvidar el camino de la palabra andada.


Quienes llegan a cumplir una cita con la indagatoria no deben de perder de vista que en sus respuestas en conjunto lo que llevan para justificar es su teoría del caso defensiva y, deben recordar que como caminantes hacen camino con la palabra útil como controversia pertinente... toda vez que en las respuestas se puede decir de todo, pero a veces los "todo sobran", pues lo cierto es, que en la indagatoria no "todo" tiene cabida trascendente.


La indagatoria y las preguntas, entendidas como teoría del caso, se ocupan de los caminos andados...

 

El indagado no debe olvidar que en el ajedrez como en la indagatoria, todo pensamiento es evaluativo, toda vez que pensamiento y evaluación constituye un proceso integral que se relaciona con el cálculo y la reflexión acerca de las buenas jugadas, pues "una buena jugada es una buena jugada, antes de ser un tipo particular de jugada, y una buena posición es una buena posición, antes de ser un tipo particular de posición (Jonatan Rowson, Los siete pecados capitales del ajedrez).

 

En ese horizonte, el indagado no puede perder de vista que cuando el camino andado ha sido limpio, el Derecho penal así se lo reconocerá... 


Pero cuando las huellas se han dejado no en noches de luna llena, sino borrosas, le corresponde defenderse de lo que sea defensable con racionalidad jurídica, y cuando el camino andado es indefendible le corresponde asumir y adoptar decisiones jurídicas a buen tiempo... en el cometido de lograr las rebajas de pena que correspondan.


En suma, no se debe olvidar que tras una citación para indagatoria camina una teoría del caso, y a ese caminado que brota de las preguntas que se formulan, corresponde ponerle cuidado, para controvertir, a fondo y con detalles...


La narrativa acerca de lo que constituye una citación de indagatoria... convoca a muchos interrogantes, a muchas preguntas con y sin respuestas, y convocan a muchas reflexiones que se multiplican en el silencio de la noche cuando el caminante dialoga con su sombra...


La verdad es... que nos hacen faltan palabras para describir lo que desde el universo de las emociones significa una citación a indagatoria, pero en sentido contrario, quizás podemos afirmar, sin duda alguna, que la no citación a ninguna indagatoria traduce, entre otras sensaciones:


El derecho fundamental a dormir tranquilo

 

germanpabongomez

KaminoaShambhala
Bogotà, junio de 2026

 

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